ICP y Cyber Awareness – Lo que realmente esperan los reguladores
Publicado el: 14 Ene 2026
En toda la Unión Europea, las normativas sobre ciberseguridad están pasando de centrarse en completar la formación a demostrar reducciones reales y cuantificables del riesgo humano.
Directivas como la NIS2 y la DORA ya no preguntan si existen programas de concienciación sobre los riesgos, sino si las organizaciones pueden demostrar que el comportamiento humano respalda la resistencia operativa. Aunque Alemania es uno de los primeros Estados miembros en transponer plenamente estas directivas a la legislación nacional, en toda la UE se aplican obligaciones similares, y las empresas que operan a escala internacional se enfrentan a las crecientes expectativas de auditores y reguladores de todo el mundo.
Este giro marca un cambio fundamental: la concienciación ya no es una casilla de verificación, sino un control de riesgos que debe medirse, gestionarse y mejorarse continuamente.
Comprender este cambio, y saber cómo responder, es esencial para las organizaciones de todos los tamaños que quieran reducir el riesgo operativo y cumplir las expectativas normativas.

De la concienciación a la evidencia: El imperativo reglamentario
Durante más de una década, los programas de concienciación sobre ciberseguridad se centraron en la finalización del aprendizaje y los reconocimientos de las políticas. Las organizaciones podían demostrar el cumplimiento mediante la entrega de módulos de aprendizaje electrónico, la realización de simulaciones de phishing o la recopilación de reconocimientos de políticas firmados.
Hoy en día, los reguladores, las juntas directivas y los auditores se plantean una pregunta muy diferente:
«¿Redujo realmente el riesgo y puede demostrarlo?»
Esto refleja la intención de reglamentos de la UE como:
- Directiva NIS2: Exige que las entidades apliquen medidas técnicas y organizativas adecuadas y proporcionadas y evalúen su eficacia en la gestión de los riesgos de las TIC, incluidos los riesgos relacionados con las personas
- DORA (Ley de Resiliencia Operativa Digital): Exige a las organizaciones financieras y a los proveedores de servicios TIC que garanticen la competencia y resistencia del personal, demostrando la eficacia de las medidas más allá de las métricas de cumplimiento.
A nivel mundial, están surgiendo tendencias similares. El Marco de Ciberseguridad del NIST estadounidense y las normas ISO, como la ISO 27001/IEC 27002, hacen hincapié en los enfoques basados en el riesgo y en la mejora continua, considerando los factores humanos un área de riesgo fundamental. Incluso fuera de la UE, los reguladores esperan cada vez más que las organizaciones demuestren que las iniciativas de concienciación se traducen en una reducción real de los riesgos, en lugar de limitarse a un mero aprendizaje completado.
La brecha saber-hacer: por qué no basta con ser consciente
La «brecha saber-hacer» es la desconexión entre saber cómo es un comportamiento seguro y aplicarlo realmente de forma coherente en la práctica. Muchas organizaciones asumen que con impartir formación y políticas es suficiente. En realidad, las auditorías muestran cada vez más que las organizaciones:
- Formar al personal, pero no realizar un seguimiento de la mejora a lo largo del tiempo
- Realice simulacros de phishing, pero no responda a los fracasos repetidos con intervenciones específicas
- Reconocen las políticas, pero no vinculan el riesgo humano a los marcos de gestión de riesgos de las TIC
La reglamentación ya no se centra en la participación, sino en los resultados: cambios de comportamiento mensurables, reducción de los errores humanos y mejora de la resistencia operativa.
Cómo son las pruebas de la reducción del riesgo humano
Los reguladores y auditores no esperan la perfección. Esperan mejoras documentadas y demostrables a lo largo del tiempo. Las pruebas provienen de patrones y tendencias, no de métricas aisladas. Los ejemplos incluyen:
- Disminuyen las tasas de clics en phishing en múltiples campañas
- Mayor y más rápida notificación de correos electrónicos sospechosos
- Menos fallos repetidos por los mismos usuarios
- Reducción del tiempo de detección y resolución de incidentes
- Mejora del comportamiento tras intervenciones selectivas basadas en los roles
Por ejemplo, una empresa puede identificar que el personal de un departamento específico falla repetidamente las pruebas de phishing. Se introduce una formación específica, basada en las funciones, y los simulacros posteriores muestran un descenso mensurable de los comportamientos de riesgo. Este es el tipo de pruebas que esperan los reguladores.
Incluso las mejoras incrementales cuentan. El seguimiento continuo y la documentación de los esfuerzos de reducción de riesgos demuestran que los programas de concienciación no son casillas de verificación estáticas, sino controles evolutivos basados en los riesgos.
De los programas de sensibilización a la gestión de los riesgos humanos
El panorama normativo exige que las organizaciones traten la concienciación sobre la ciberseguridad como parte de la gestión global de los riesgos de las TIC, no como una actividad aislada de cumplimiento. Esto significa:
- Pasar del aprendizaje anual o puntual a programas continuos y estructurados
- Vinculación de fallos e incidentes con intervenciones específicas y mensurables
- Seguimiento de las tendencias de comportamiento a lo largo del tiempo
- Integrar el riesgo humano en los informes generales sobre TIC y riesgos operativos
Aquí es donde los programas de sensibilización se convierten en gestión de riesgos humanos.
Las organizaciones que lo hacen con éxito no sólo reducen los incidentes sino que pueden
Demostrar resistencia a los reguladores, auditores y altos directivos.
Pasos prácticos para responder
Satisfacer las expectativas normativas no exige un comportamiento perfecto en materia de seguridad, pero sí pruebas estructuradas de mejora.
Algunas de las medidas clave que debe tomar su empresa incluyen:
- Defina KPI significativos más allá de la finalización de la formación, por ejemplo, índices de clics de phishing, frecuencia de notificación, repetición de fallos
- Realizar un seguimiento del comportamiento a lo largo del tiempo para demostrar las mejoras
- Responder a los fracasos con un aprendizaje u orientación específicos
- Documentar las decisiones y los resultados, vinculando las acciones a incidentes específicos
- Revisar regularmente para identificar a los usuarios de alto riesgo o las áreas que necesitan intervención
Estos pasos significan que los programas de concienciación evolucionan hacia una gestión de riesgos continua y basada en pruebas, cumpliendo las expectativas normativas y de auditoría al tiempo que mejoran la resistencia operativa.
Cómo puede ayudar MetaCompliance
MetaCompliance ayuda a las organizaciones a cerrar la brecha saber-hacer transformando los datos de concienciación e incidentes en
pruebas listas para los reguladores. Su plataforma combina:
- Aprendizaje electrónico continuo
- Simulaciones de phishing
- Notificación de incidentes
- Gestión de políticas
- Informes centralizados y análisis de tendencias
Esto permite a las organizaciones pasar de limitarse a impartir formación a demostrar que el riesgo humano se gestiona activamente y se reduce con el tiempo.
El equipo de éxito del cliente de MetaCompliance trabaja con las organizaciones para interpretar sus datos, estructurar programas de concienciación basados en el riesgo, definir KPI significativos y presentar los resultados a los reguladores, auditores y altos directivos. De este modo, el cumplimiento se convierte en confianza y la concienciación en un control medible que refuerza la resistencia operativa.
De la conformidad a la confianza
En toda la UE y cada vez más en todo el mundo, la concienciación sobre la ciberseguridad ya no es un ejercicio de marcar casillas. Las normativas exigen pruebas de que los programas reducen el riesgo humano y mejoran la resistencia de las organizaciones.
Las organizaciones que adoptan este cambio:
- Cerrar la brecha entre saber y hacer
- Demostrar una reducción mensurable del riesgo humano
- Genere confianza entre los reguladores y los auditores
- Reforzar la resistencia operativa
Cerrar la brecha no es opcional, es la nueva norma, y las organizaciones que actúen ahora estarán mejor preparadas para los retos de seguridad del mundo real.
Para saber más sobre NIS2, DORA y otras normativas que afectan a la forma en que las empresas contemplan los riesgos en 2026 y más allá, lea nuestro blog:
4 cambios normativos para los que los CISO deben prepararse en 2026
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ICP y Cyber Awareness – FAQ
¿Qué son los KPI de ciberconciencia?
Los KPI de concienciación cibernética miden la eficacia con la que el comportamiento de los empleados reduce el riesgo cibernético, como las tasas de clics de phishing, las tasas de notificación y la repetición de fallos.
¿Por qué son importantes los KPI de ciberconciencia para NIS2 y DORA?
NIS2 y DORA exigen a las organizaciones que demuestren que los programas de concienciación cibernética reducen el riesgo humano, no sólo que ofrezcan formación o reconocimientos políticos.
¿Cómo evalúan los reguladores la reducción del riesgo humano?
Los reguladores buscan tendencias a lo largo del tiempo, como la reducción de los clics de phishing, la notificación más rápida de incidentes, el menor número de errores repetidos y la mejora de la resistencia operativa.
¿Sigue siendo suficiente con completar la formación sobre concienciación en materia de seguridad para cumplir la normativa?
No. Los reguladores esperan ahora pruebas de que la concienciación sobre la ciberseguridad conduce a un cambio de comportamiento mensurable y a un menor riesgo cibernético relacionado con las personas.
¿Cuál es la brecha saber-hacer en la concienciación sobre ciberseguridad?
La brecha saber-hacer se produce cuando los empleados comprenden el comportamiento seguro pero no lo aplican de forma coherente, lo que aumenta el riesgo humano a pesar de haber completado la formación.
¿Cómo pueden las organizaciones mejorar los KPI de ciberconciencia?
Las organizaciones pueden mejorar los indicadores clave de rendimiento (KPI) de la conciencia cibernética haciendo un seguimiento del comportamiento a lo largo del tiempo, respondiendo a los fallos con intervenciones específicas e integrando el riesgo humano en la gestión de riesgos de las TIC.